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Mejores novelas de terror actuales

03/09/2026
Index

    Acta filtrada del sindicato internacional de monstruos clásicos

    No sé quién decidió que las reuniones del Sindicato Internacional de Monstruos Clásicos debían celebrarse siempre en un castillo perdido de los Cárpatos, pero sospecho que fue Drácula. Tiene la insana costumbre de creer que cualquier edificio construido después del siglo XVII es arquitectura de aeropuerto.

    La convocatoria llegó una semana antes, aunque no lo hizo por correo electrónico, ya que los monstruos consideran que eso le resta profesionalidad al miedo. Tampoco llegó mediante un cuervo, desde que existen los drones, los cuervos viven convencidos de que nadie respeta ya las buenas tradiciones.

    La invitación, simplemente apareció sobre la almohada de cada uno de los asistentes, en un sobre negro, sin sello y sin remitente, con tan solo una frase escrita con una tinta tan roja que parecía recién discutida con una arteria.

    «Se ruega máxima puntualidad. El asunto es grave.«

    A medianoche del día indicado comenzaron a llegar. El primero fue el conde Drácula, entró con la solemnidad de una vieja estrella de Hollywood convencida de que el mundo sigue girando a su alrededor. Llevaba la capa impecable, el cabello engominado hacia atrás y unas ojeras tan profundas que no parecían deberse únicamente a la falta de sueño.

    Cinco minutos después se abrió la puerta de nuevo. La Criatura de Frankenstein apareció cargando una carpeta tan gruesa que parecía contener la contabilidad de todos los cementerios de Europa.

    —Perdón por el retraso.

    —¿Problemas con la tormenta?

    —No. Con el aparcamiento. Los pueblos medievales tienen muchísimo encanto —gruñó mientras dejaba la carpeta sobre la mesa—, pero alguien debería pensar alguna vez en las plazas de estacionamiento para monstruos de casi dos metros y medio.

    Drácula asintió mientras lo observaba con una mezcla de desconcierto y desprecio. Traía dos archivadores, un portátil, una carpeta con gráficos de colores y una bolsa de tela donde podía leerse «La ciencia también tiene sentimientos».

    —¿Qué demonios es todo eso? —Preguntó Drácula

    —Datos.

    —Ya empezamos…

    —Hay que venir preparado.

    —Somos monstruos.

    —Precisamente.

    —En mis tiempos bastaba con una tormenta y una buena entrada.

    —En tus tiempos las cartas tardaban semanas en llegar.

    Drácula decidió que aquella conversación no merecía la inmortalidad y se sirvió una copa de algo sospechosamente rojo.

    El tercer invitado no entró exactamente por la puerta. La realidad se dobló durante unos segundos, el techo olvidó cuál era su sitio y un tentáculo asomó con la misma delicadeza con la que suele hacerlo un tren de mercancías.

    —Disculpad. ¿Es aquí la reunión?

    —Sí.

    —Siempre me confundo de dimensión.

    Nadie pareció sorprendido. Cthulhu ocupó su asiento, o al menos una parte de él. El resto de su anatomía decidió repartirse democráticamente por la sala.

    Minutos después la puerta volvió a abrirse, aunque esta vez sin tormentas eléctricas, grietas en el espacio ni tentáculos intentando encontrar una ubicación razonable dentro del recinto. Tan solo tres golpes secos.

    Los monstruos levantaron la vista, por fin habían llegado.

    Bram Stoker, Mary Shelley y H. P. Lovecraft entraron en la habitación con la misma expresión que tendría cualquier padre convocado a una reunión urgente con sus hijos después de recibir un mensaje que decía únicamente:

    «Tenemos que hablar.» Y todos sabemos que esas tres palabras nunca anuncian nada bueno.

    Stoker fue directo al minibar, Mary Shelley tomó asiento sin decir una palabra y Lovecraft miró a Cthulhu. Luego lo volvió a mirar. Después decidió que prefería no seguir mirando.

    Drácula carraspeó.

    —Bien… ya estamos todos.

    Cthulhu levantó lentamente uno de sus tentáculos.

    —Falta el Hombre Invisible. .

    —Está aquí. — dijo Frankestein.

    Todos miraron alrededor.

    —¿Seguro? —preguntó Drácula

    —Sí.

    —¿Y cómo lo sabes?

    —Ha firmado la hoja de asistencia.

    Drácula consultó la lista. Efectivamente, una firma flotaba sola entre los nombres.

    —Qué pesado sigue siendo…

    De inmediato golpeó la mesa con una pequeña campanilla de plata.

    —Se abre la sesión extraordinaria.

    Frankestein repartió varias carpetas.

    En la portada podía leerse:

    INFORME SOBRE LA PREOCUPANTE PÉRDIDA DE RELEVANCIA DE LOS MONSTRUOS CLÁSICOS EN LA LITERATURA CONTEMPORÁNEA

    Stoker soltó una carcajada.

    —¿Esto es una broma?

    —Ojalá.

    —¿De verdad habéis organizado una cumbre internacional para hablar de vuestra popularidad?

    Drácula lo miró con dignidad herida.

    —No es una cuestión de popularidad.

    Hizo una pausa solemne.

    —Es una cuestión de supervivencia editorial.

    Dicho esto, Drácula se puso en pie, se aclaró la garganta con la solemnidad de quien está a punto de anunciar el fin del mundo o el cierre definitivo de un bar particularmente querido.

    —Os hemos convocado porque necesitamos respuestas.

    Stoker arqueó una ceja.

    —¿Sobre qué?

    El vampiro respiró hondo.

    Le costó pronunciar las siguientes palabras.

    —Creemos… que estamos dejando de dar miedo.

    El silencio fue tan profundo que incluso Cthulhu dejó de emitir un leve murmullo cósmico de fondo.

    Lovecraft soltó una carcajada.

    —¿Eso era? Pensaba que alguno había vuelto a destruir un pueblo.

    —No te rías, Howard, la situación es gravísima —gruñó Frankestein mientras pulsaba un botón de un mando.

    Una pantalla apareció en la pared, todos miraron hacia ella. En letras enormes podía leerse:

    PROBLEMAS ACTUALES DEL MONSTRUO CLÁSICO

    • Exceso de competencia
    • Pérdida de cuota de mercado
    • Aparición de terrores más eficientes
    • Cthulhu no sabe utilizar videollamadas

    El dios antiguo levantó un tentáculo.

    —Eso último fue una vez.

    —Fue una videollamada de cuatro horas en la que solo aparecía tu ojo.

    —Pero se trata de mi ojo bueno.

    —Algunos asistentes pensaron que se trataba una conferencia sobre astronomía.

    Frankestein cambió de diapositiva, y aparecieron varias portadas de novelas de terror actuales

    —Este es el verdadero problema.

    Drácula entrecerró los ojos.

    —¿Dónde están los colmillos?

    —No hay.

    —¿Cuernos?

    —No.

    —¿Monstruos con aspecto desagradable?

    —Algunos.

    —¿Entonces por qué dan miedo?

    Frankenstein guardó silencio unos segundos.

    —Porque hablan de cosas que existen.

    Aquello incomodó a todos, incluso a Cthulhu.

    —Eso es una estrategia muy sucia —dijo.

    —¿Qué?

    —Usar la realidad.

    Drácula asintió lentamente.

    —En mis tiempos todo tenía un glamour más tétrico. Uno aparecía en un castillo, mordía a alguien y la gente entendía el mensaje.

    —Ahora no funciona así —dijo Shelley.

    Lo sabemos. Ahora ya nadie necesita castillos —respondió Frankenstein—. Ahora cualquier chalet adosado da más miedo.

    Drácula señaló otra gráfica.

    —Los cementerios han caído en picado, las mansiones victorianas tampoco funcionan. Ahora los terrores son las hipotecas y los alquileres—remató—. Intenté comprar un piso en Madrid y terminé convencido de que el verdadero horror se encuentra en el mercado inmobiliario.

    Lovecraft se inclino sobre la mesa y dijo:

    —Eso no significa que las novelas de terror estén muriendo.

    —Precisamente ese es el problema —contestó Cthulhu con una voz capaz de provocar mareas—. Está más vivo que nunca… pero ya no nos necesita.

    Frankenstein abrió una caja.

    Dentro había una montaña de novelas de terror actuales..

    —Mirad esto.

    Los autores comenzaron a leer títulos.

    Historias de casas que respiraban, bosques que parecían recordar, niños inquietantes, madres aún más inquietantes, pueblos donde algo no encajaba, familias capaces de hacer palidecer a cualquier demonio.

    Drácula pasó varias páginas.

    —Ni un solo vampiro.

    Otra novela.

    —Ni un cadáver reanimado.

    Otra más.

    —Ni un dios cósmico.

    Cthulhu dejó escapar un tentáculo de decepción.

    —Ni siquiera un culto decente.

    Mary Shelley sonrió.

    —¿Y dan miedo?

    Los tres monstruos guardaron silencio.

    Finalmente Drácula respondió:

    —Muchísimo.

    Lovecraft cerró el último libro.

    —¡Pero eso es maravilloso!

    Algo que hizo que todos a la vez preguntarán:

    —¿Cómo que maravilloso?

    — Claro, significa que el terror sigue evolucionando—agregó Lovecraft.

    Drácula dejó la copa sobre la mesa.

    —Eso lo dices porque tú eres escritor. Nosotros somos el género.

    —Éramos —corrigió Frankenstein mientras cerraba lentamente una carpeta.

    —Exacto. Éramos.

    Cthulhu asintió con una gravedad oceánica.

    —Llevamos siglos aterrorizando a la humanidad y ahora basta una familia aparentemente normal para provocar más pesadillas que una invasión de horrores cósmicos.

    —O una casa con humedades —murmuró Drácula.

    —O un grupo de WhatsApp familiar —añadió Frankenstein.

    Los tres bajaron la cabeza y guardaron silencio.

    Stoker sonrió.

    —Permitidme una pregunta. ¿Cuántos años hace que existís?

    Drácula levantó una ceja.

    —Los suficientes como para dejar de contarlos.

    —¿Y cuántas generaciones os han leído?

    —Incontables.

    —¿Cuántas películas, novelas, cómics, videojuegos, series y pesadillas habéis protagonizado?

    Los monstruos no respondieron.

    —Entonces, ¿de verdad pensáis que vais a desaparecer porque ahora haya escritores extraordinarios haciendo cosas nuevas?

    La Criatura bajó la mirada.

    —¿No?

    Mary Shelley negó despacio.

    —Precisamente al contrario.

    Se levantó y tomó uno de los libros de la pila.

    —Miradlos bien.

    Los monstruos obedecieron.

    —Aquí ya no hay castillos, ni laboratorios iluminados por relámpagos, ni ataúdes, ni dioses dormidos bajo el océano. Pero todos estos libros tienen algo vuestro.

    Drácula frunció el ceño.

    —¿El qué?

    —La misma pregunta.

    Los tres permanecieron en silencio.

    —Todos intentan responder a lo mismo: ¿qué nos da miedo? Pero ahora las respuestas son distintas.

    Lovecraft asintió.

    —Vosotros enseñasteis a los escritores que el miedo también podía escribirse, y ellos han seguido haciendo el resto.

    Stoker levantó su copa.

    —Ningún buen escritor empieza desde cero. Todos escribimos sobre los hombros de quienes nos enseñaron antes a mirar hacia la oscuridad.

    Drácula permaneció callado durante unos segundos.

    —Entonces… ¿no vamos a acabar olvidados?

    Los tres autores intercambiaron una sonrisa.

    —Drácula —respondió Shelley—, dentro de cien años seguirán escribiéndose novelas de terror que no tendrán vampiros.

    El conde bajó la cabeza.

    —Pero seguirán teniendo algo de ti.

    Frankenstein respiró aliviado.

    —¿Y de mí?

    —También.

    Cthulhu levantó un tentáculo con cierta timidez.

    —¿Y de mí?

    Lovecraft sonrió.

    —Bueno… de ti probablemente un poco más de la cuenta.

    La sala estalló en carcajadas. Incluso el Hombre Invisible se rio.

    Tras unos segundos de distensión Drácula carraspeó, y dijo:

    —Hay otra cuestión.

    Todos se volvieron hacia él.

    Sacó un periódico en cuya portada aparecía Donald Trump

    —Empiezo a sospechar que la competencia ya no viene solo de los escritores.

    Cthulhu observó la fotografía durante unos segundos- Después apartó lentamente la mirada.

    —Eso… eso no es asunto mío.

    Lovecraft frunció el ceño.

    —¿No?

    —Yo invento horrores cósmicos incomprensibles.

    Volvió a mirar la portada.

    —Eso es demasiado inverosímil incluso para mí.

    Mejores novelas de terror actuales

    Quizá después de leer esta acta alguien se pregunte por qué unos monstruos clásicos necesitan reunirse para hablar del estado de las novelas de terror. La respuesta, en realidad, es bastante sencilla, porque el miedo cambia, cambian nuestros miedos, cambian nuestras pesadillas y, por supuesto, cambia la manera de contarlos. Pero hay algo que permanece intacto, nuestra fascinación por asomarnos a aquello que nos inquieta.

    Para mí, el terror siempre ha tenido algo de especial dentro de la literatura, pero no solo porque consiga hacernos pasar miedo, sino porque es uno de los géneros que mejor demuestra hasta dónde puede llegar la imaginación. Un libro puede llevarnos a lugares en los que jamás hemos estado, permitirnos vivir vidas que nunca tendremos y enfrentarnos a situaciones que, por fortuna, probablemente nunca conoceremos. Y, sin embargo, mientras leemos, durante unas horas todo eso sucede, no estamos realmente allí, pero una parte de nosotros sí lo está. Creo que ahí reside una de las grandes maravillas de la literatura, el poder sentir lo que no podemos vivir.

    En mi caso, todo empezó mucho antes de descubrir el terror. Fue en el colegio, con un libro que recuerdo especialmente porque consiguió algo que quizá ni siquiera pretendía, como despertar en mí las ganas de seguir leyendo. Se llamaba La máquina pensante, y a pesar de que no se trataba una novela de terror, abrió una puerta que ya no volvería a cerrarse. Justo después llegaron dos libros que terminaron de confirmar mi enganche con la literatura: Drácula y Frankenstein. Ahí descubrí que aquellas historias que hablaban de vampiros, criaturas imposibles, muertos que regresaban y científicos jugando a ser dioses podían ser mucho más que simples relatos para pasar miedo. Había imaginación, aventura, misterio, oscuridad y, sobre todo, una capacidad extraordinaria para hacerme creer durante unas horas que lo imposible podía existir.

    Unos años después llegaron Lovecraft y Poe, y con ellos descubrí que aquella oscuridad podía ser todavía más profunda, que el miedo no siempre necesitaba aparecer con colmillos o salir de una tumba. A veces bastaba una idea, una habitación, una sombra, una obsesión o la sospecha de que detrás de aquello que creemos conocer existe algo que preferiríamos no descubrir. Quizá por eso sigo volviendo al terror, porque, además de asustarnos, es un género que no pone límites a la imaginación, que nos permite entrar en mundos imposibles, enfrentarnos a nuestros propios temores y, durante unas páginas, experimentar aquello que en la vida real nunca querríamos vivir.

    Y después de tantos años leyendo sobre monstruos, casas malditas, criaturas, fantasmas, pesadillas y horrores mucho más difíciles de nombrar, ha llegado el momento de comprobar qué está haciendo el terror contemporáneo con todo aquello que aprendió de sus antepasados. Así que vamos con las mejores novelas de terror que he leído en los últimos años.

    Nuestra parte de noche

    • Título: Nuestra parte de noche
    • Autora: Mariana Enriquez
    • Año de publicación: 2022
    • Editorial: Anagrama
    • Páginas: 672

    Nuestra parte de noche de Mariana Enriquez es una de esas novelas que me recuerdan por qué sigo pensando que el terror es uno de los géneros más poderosos de la literatura. Mariana Enríquez mezcla la dictadura argentina, la violencia, la enfermedad, la familia y el poder con una sociedad secreta que lleva siglos intentando contactar con la Oscuridad para alcanzar la vida eterna.

    La historia comienza con Juan y su hijo Gaspar viajando por Argentina, desde Buenos Aires hacia las cataratas de Iguazú. Juan sabe que su hijo está destinado a convertirse en médium de la Orden y hará todo lo posible por protegerlo de ese destino. La Orden es una sociedad secreta vinculada a la Oscuridad y dominada por una poderosa familia que lleva generaciones buscando la inmortalidad. Para sus rituales necesitan médiums, personas capaces de entrar en contacto con esa fuerza sobrenatural, aunque el precio que pagan por ello es terrible.

    Me impresionó fue la forma en que la autora convierte el cuerpo en uno de los principales escenarios del miedo. El cansancio, la enfermedad, la carne, la sangre y el deterioro físico aparecen descritos con una crudeza que resulta difícil de olvidar. Es un terror muy físico, pero también íntimo, porque detrás de los rituales y de la Oscuridad hay personajes marcados por el dolor, la violencia y la pérdida.

    También me gusta mucho cómo Enríquez utiliza lo sobrenatural para hablar de cosas reales como la dictadura militar, las desapariciones, las diferencias de clase o la llegada del sida, que no son simplemente el contexto de la historia, ya que forman parte de ese horror que la novela quiere mostrar. La Orden, con su búsqueda de poder y de inmortalidad, termina representando una codicia capaz de devorarlo todo, incluso a quienes creen estar por encima de los demás.

    La estructura tampoco es convencional, ya que la novela salta entre diferentes momentos y cambia de perspectiva, obligándonos a reconstruir poco a poco la historia de la Orden, de la familia y de la Oscuridad. Lejos de parecerme un inconveniente, creo que esa forma de contarla aumenta la sensación de misterio y hace que algunas piezas encajen mucho después de haber aparecido.

    Y sobre todo, Nuestra parte de noche me parece una novela que entiende perfectamente que el terror no necesita separarse de la realidad para funcionar. Al contrario, cuanto más reconocibles son algunos de sus horrores, más inquietante resulta todo lo demás. Para mí, es una de las novelas de terror contemporáneo más ambiciosas, perturbadoras y originales que he leído en los últimos años.

    Lo que mueve a los muertos

    • Título: Lo que mueve a los muertos
    • Autor: T. Kingfisher
    • Año de publicación: 2025
    • Editorial: Crononauta
    • Páginas: 282

    Si hay algo que me gusta especialmente del terror es cuando un autor consigue coger una historia que creemos conocer y llevarla por un camino completamente distinto. Eso es precisamente lo que hace T. Kingfisher en Lo que mueve a los muertos, una inquietante reinterpretación de La caída de la casa Usher de Edgar Allan Poe que me atrapó desde las primeras páginas.

    Estamos en 1890 y Alex Easton viaja hasta la finca de los Usher después de enterarse de que su amiga de la infancia, Madeline, está gravemente enferma. Pero cuando llega a la vieja mansión descubre que algo no va bien. La casa está abandonada y decadente, Madeline se comporta de una forma cada vez más extraña y Roderick, su hermano, asegura escuchar ruidos en las paredes y apenas consigue dormir.

    Acompañando a los Usher encontramos también al doctor Denton, incapaz de encontrar una explicación para la misteriosa enfermedad de Madeline, y a la señorita Potter, una mujer inteligente y valiente que estudia y pinta hongos y que termina ayudando a Easton a comprender qué está sucediendo en la finca.

    Me encantó acompañar a Easton en esa investigación. Kingfisher consigue que la casa y sus alrededores se conviertan en un personaje más de la historia. La humedad, la decadencia, los sonidos, la vegetación y esa sensación constante de que algo no encaja crean una atmósfera tremendamente inquietante. Podía imaginar casi físicamente el olor y la podredumbre de aquella propiedad.

    También disfruté muchísimo de los personajes, especialmente de la señorita Potter y de Hob, el caballo de Easton. Puede parecer extraño destacar a un caballo en una novela de terror, pero Kingfisher lo consiguió dotar de una personalidad extraordinaria y logrando que Hob sea mucho más que un simple acompañante.

    Y lo mejor es que, pese a tratarse de una novela corta, la autora consigue combinar terror gótico, fantasía y algunos elementos de ciencia ficción sin que nada parezca forzado. El suspense va aumentando poco a poco hasta desembocar en imágenes realmente perturbadoras y en momentos de terror que se me quedaron grabados.

    Lo que mueve a los muertos es una novela ágil, ingeniosa y muy atmosférica que demuestra que todavía se puede volver sobre los clásicos y encontrar en ellos nuevas formas de inquietarnos. Yo disfruté muchísimo de ese viaje a la casa Usher y, sobre todo, de la sensación de no saber nunca qué demonios estaba ocurriendo allí.

    Monstrilio

    • Título: Mostrilio
    • Autor: Gerardo Sámano Córdova
    • Año de publicación: 2025
    • Editorial: Edición Temas de hoy
    • Páginas: 400

    La historia de Monstrilio, escrita por Gerardo Sámano Córdova comienza con Magos, una madre que acaba de perder a su hijo Santiago, de once años. Incapaz de aceptar su muerte, decide conservar un pequeño fragmento de su pulmón siguiendo la lógica de un antiguo cuento popular. Lo que ocurre después es tan extraño como perturbador, ya que aquel trozo de pulmón adquiere consciencia y se convierte en Monstrilio, una pequeña criatura carnívora que Magos mantiene escondida en la decadente mansión familiar de Ciudad de México.

    Lo que podría haber sido simplemente una historia de monstruos se convierte en algo mucho más complejo, porque Monstrilio habla, sobre todo, del duelo y de hasta dónde puede llegar el amor cuando nos negamos a aceptar una pérdida. Monstrilio comienza a parecerse al niño que Santiago fue, pero también tiene unos instintos que no puede controlar completamente. Y ahí aparece una de las grandes preguntas de la novela: ¿hasta qué punto el amor puede justificar aquello que hacemos para no perder a alguien?

    La novela está dividida en cuatro partes y cada una adopta una perspectiva diferente: Magos, Lena, Joseph y Monstrilio. Me gustó especialmente esta estructura porque permite contemplar la historia desde distintos ángulos y comprender que el monstruo no es necesariamente quien parece serlo al principio. Sámano Córdova escribe con una sensibilidad extraordinaria, la narración es pausada e introspectiva, pero la sangre y el horror aparecen cuando tienen que hacerlo. Es una combinación que me funcionó especialmente bien porque nunca sentí que el terror estuviera ahí simplemente para provocar una reacción, sino que forma parte de la historia y de lo que los personajes están viviendo.

    Pero si tuviera que quedarme con algo, sería con la tristeza. Monstrilio es una novela extraña, retorcida y sangrienta, sí, pero también profundamente conmovedora. Mientras la leía sentí una enorme empatía por sus personajes y terminé pensando que quizá el verdadero monstruo no sea el que nace de un cadáver, sino aquello en lo que puede convertirnos el dolor cuando somos incapaces de dejar marchar a quienes amamos. Una novela de terror diferente y muy hermosa que demuestra que hasta el monstruo más extraño puede nacer de algo tan humano como el amor.

    Carcoma

    • Título: Carcoma
    • Autora: Layla Martínez
    • Año de publicación: 2021
    • Editorial: Amor de madres editoras
    • Páginas: 134

    Con Carcoma descubrí que para escribir una buena historia de terror no hace falta irse demasiado lejos. A veces basta una casa vieja, un pueblo pequeño y varias generaciones de mujeres que llevan demasiado tiempo acumulando cosas que nunca pudieron decir.

    Layla Martínez construye en Carcoma una historia de terror gótico rural protagonizada por una abuela y su nieta, dos mujeres que viven atrapadas en una casa aislada en un páramo de la provincia de Cuenca. La nieta regresa allí después de un grave enfrentamiento con la familia más poderosa del pueblo, una familia a la que sus antepasados sirvieron durante generaciones.

    Pero la casa está habitada por algo más que recuerdos, ya que la abuela habla con las sombras que se esconden en los armarios y detrás de las paredes, aparecen santas en la cocina, se escuchan voces bajo las camas y los muertos parecen formar parte de la vida cotidiana con una naturalidad inquietante. La narración alterna las voces de las dos mujeres y, poco a poco, nos descubre la historia de varias generaciones marcadas por los abusos y la violencia.

    Lo que más me gustó es que el terror de Carcoma nunca está separado de esa realidad. La pobreza, las diferencias de clase y la violencia contra las mujeres forman parte del mismo horror. De día, los vecinos desprecian a estas mujeres, de noche, algunos acuden a ellas en secreto cuando necesitan ayuda. Hay algo muy poderoso en esa contradicción.

    Y después está la casa, que para mí es uno de los grandes personajes de la novela, puesto que no parece simplemente un escenario donde suceden cosas extrañas, sino un organismo que ha ido absorbiendo durante años el dolor, los secretos y el rencor de quienes han vivido entre sus paredes.

    Martínez utiliza un lenguaje crudo, directo y muy oral, con una voz que transmite perfectamente ese ambiente rural y áspero. Sin embargo, entre toda esa crudeza aparecen imágenes de una enorme fuerza poética. Lo cotidiano y lo sobrenatural conviven con absoluta naturalidad. El propio título me parece perfecto, ya que la carcoma que va devorando la madera es también ese rencor acumulado durante generaciones que termina corroyéndolo todo por dentro.

    Carcoma es una novela breve y visceral, pero también profundamente imaginativa, un relato de fantasmas que acaba convirtiéndose en una historia de memoria, rabia y venganza, y que demuestra que a veces los muertos no regresan para asustarnos, sino para recordarnos aquello que los vivos preferirían olvidar.

    El vado de los zorros

    • Título: El vado de los zorros
    • Autora: Anna Starobinets
    • Año de publicación: 2025
    • Editorial: Impedimenta
    • Páginas: 776

    El inicio de El vado de los zorros, de Anna Starobinets, nos sitúa en Manchuria, en 1945, justo cuando termina la Segunda Guerra Mundial. En una ciudad perdida entre China y Siberia se cruzan desertores, soldados, chamanes, científicos, inmortales taoístas, mujeres zorro, hombres lobo, fantasmas y todo tipo de criaturas surgidas de leyendas y supersticiones. Allí llega Maxim Kronin, antiguo artista de circo y fugitivo de un gulag, buscando respuestas y tratando de encontrar a su mujer. Lo que encuentra, en cambio, es un mundo en el que la realidad parece haber decidido tomarse unas vacaciones.

    Starobinets mezcla terror, aventuras, realismo mágico, folclore, misterio y fantasía sin preocuparse demasiado por las fronteras entre géneros. Todo parece posible y, precisamente por eso, nunca sabes qué demonios va a ocurrir en la página siguiente. La novela está llena de personajes, mitologías, sueños, transformaciones y situaciones que parecen obedecer a una lógica propia. Hay momentos en los que tuve la sensación de estar perdido, pero era una sensación que formaba parte del viaje. Starobinets construye una red de símbolos, personajes y acontecimientos que se repiten y se transforman, y cada vuelta añade una nueva capa de significado.

    Y, pese a toda esa complejidad, El Vado de los Zorros tiene un ritmo extraordinario, ya que se lee con una voracidad que me sorprendió, porque detrás de una prosa aparentemente ligera hay una arquitectura narrativa muchísimo más elaborada. Starobinets puede pasar de una escena brutal a otra casi onírica con una naturalidad asombrosa y escribirlas ambas con una prosa al mismo tiempo épica, lírica y tremendamente inquietante.

    En esta novela no intentaría buscar siempre una explicación inmediata, ya que hay que aceptar que estamos entrando en un territorio donde los sueños pueden ser más reales que la vida, donde los muertos pueden tener algo que decirnos y donde una moneda puede resultar tan importante como un ejército. El Vado de los Zorros es uno de esos libros difíciles de explicar sin que parezca que te has inventado la mitad, y quizá esa sea precisamente su magia. Es extraño, excesivo, imaginativo, oscuro y absolutamente imprevisible. Yo solo puedo darte un consejo: no intentes controlar el caos. Déjate llevar por él.

    Ascension

    • Título:Ascensión
    • Autor: Nicholas Binge
    • Año de publicación: 2023
    • Editorial: Minotauro
    • Páginas: 352

    Creo que una buena novela de terror ha de conseguir que la historia termine convirtiéndose en algo mucho más grande. Ascensión, de Nicholas Binge, fue para mí una de esas sorpresas. Empieza con una premisa tan sencilla como imposible, cuando una enorme montaña cubierta de nieve aparece de repente en mitad del océano Pacífico. Nadie sabe de dónde ha salido ni cómo puede existir, y un grupo de científicos se dirige hasta ella para intentar descubrirlo.

    Entre ellos está Harold Tunmore, un científico especializado en fenómenos inexplicables, que comienza a relatar lo ocurrido en unas cartas dirigidas a su sobrina. A medida que él y su equipo ascienden por la montaña, las cosas empiezan a dejar de tener sentido. El tiempo se comporta de manera extraña, los recuerdos comienzan a desaparecer, la paranoia se apodera del grupo y unas criaturas inquietantes aparecen entre la nieve.

    Lo que más me gustó es que Binge consigue que el misterio nunca deje de empujarnos hacia arriba, queremos saber qué hay en la cima, pero cuanto más cerca estamos de descubrirlo, más preguntas aparecen. Y mientras tanto, los personajes van perdiendo poco a poco aquello que los hacía reconocibles, hasta que la propia idea de lo que significa ser humano empieza a ponerse en cuestión.

    La novela mezcla ciencia ficción, terror cósmico, misterio y una interesante reflexión sobre los límites de la ciencia y la fe. Hay escenas de auténtico horror y violencia, pero también momentos de una enorme belleza y un sentido de lo misterioso que consigue transmitir muy bien la inmensidad de aquello a lo que se enfrentan.

    Además, me encantó el ritmo. La narración avanza con una fluidez extraordinaria y, aunque la historia se vuelve cada vez más extraña, nunca tuve la sensación de querer abandonar el camino. Al contrario: quería seguir ascendiendo. Y creo que ahí está uno de los grandes aciertos de la novela. El lector termina haciendo el mismo viaje que sus protagonistas: sube cada vez más alto mientras intenta averiguar qué demonios está ocurriendo.

    Ascensión es una novela de terror, misterio y ciencia ficción que consigue combinar suspense, horror cósmico y reflexión sin perder nunca su capacidad para entretener. Yo la leí deprisa, con esa necesidad tan particular de llegar al final, pero al mismo tiempo con la sensación de que no quería que aquel ascenso terminara.

    El instituto

    • Título: El instituto
    • Autor: Stephen King
    • Año de publicación: 2019
    • Editorial: Plaza & Janes
    • Páginas: 624

    Cuando empecé a engancharme a las novelas de terror, era inevitable que tarde o temprano acabara llegando a Stephen King. Y tengo que reconocer que me llevé una grata sorpresa. Por alguna razón esperaba encontrarme con un escritor mucho más comercial, pero descubrí a un autor mucho más profundo de lo que imaginaba, con una enorme capacidad para construir personajes y conseguir que me importara de verdad lo que les sucedía. El Instituto es un buen ejemplo.

    Luke Ellis tiene doce años y es un niño prodigio con capacidades especiales. Una noche, unos desconocidos asesinan a sus padres y lo secuestran en una operación que dura apenas unos minutos. Cuando despierta se encuentra en El Instituto, una siniestra institución donde otros niños con poderes como la telepatía o la telequinesia permanecen encerrados y son sometidos a experimentos. Allí conocen una regla sencilla: el que entra no sale.

    Me gustó mucho cómo King construye la historia alrededor de estos niños. Hay algo especialmente cruel en ver cómo una institución utiliza sus capacidades mientras los castiga y los manipula, y precisamente por eso resulta tan fácil empatizar con ellos. La historia tiene momentos realmente oscuros, pero también ese sentido de aventura y compañerismo que recuerda al mejor King y que hace que uno quiera seguir leyendo para descubrir cómo conseguirán enfrentarse a algo que parece imposible de vencer.

    También me gustó especialmente la estructura. La novela comienza siguiendo al policía Tim Jamieson y, después, salta hasta Luke y El Instituto, dos historias que parecen no tener demasiado que ver entre sí. Por supuesto, King sabe perfectamente lo que está haciendo y poco a poco ambas líneas terminan encontrándose.

    El Instituto parte de una premisa que podría haber acabado fácilmente convertida en una novela juvenil, pero King la lleva mucho más lejos gracias a sus personajes, a la tensión y a esa capacidad suya para hacer que una situación profundamente injusta resulte imposible de abandonar como lector.

    Yo la disfruté muchísimo. Y quizá lo mejor es que, cuando terminé, volví a pensar lo mismo que cuando descubrí a King, y es que puede ser un escritor tremendamente popular y al mismo tiempo muchísimo más interesante y profundo de lo que algunos parecen dispuestos a reconocer.

    El imperio del vampiro

    • Título: El imperio del vampiro
    • Autor: Jay Kristoff
    • Año de publicación: 2022
    • Editorial: Nocturna Ediciones
    • Páginas: 944

    Después de hablar de cómo los monstruos clásicos siguen encontrando nuevas formas de aparecer en la literatura, era inevitable que en esta lista terminara apareciendo una novela de vampiros. Y El Imperio del Vampiro, de Jay Kristoff, es una de las que más he disfrutado en los últimos años.

    La novela nos lleva a un mundo en el que los vampiros llevan casi treinta años dominando la Tierra y los humanos sobreviven apenas como unas pocas chispas de luz en medio de una oscuridad que parece definitiva. Gabriel de León, último miembro de la Orden de Plata, está condenado a muerte por haber asesinado al Rey Eterno y se ve obligado a contar la historia de su vida: desde su juventud en la abadía de San Michón hasta las guerras, las traiciones y la caída de la hermandad que debía proteger a la humanidad.

    Lo primero que me sorprendió fue la magnitud de la historia. El Imperio del Vampiro es un auténtico coloso, pero Kristoff consigue mantener un ritmo muy alto y una narración tremendamente adictiva. Hay batallas, criaturas de la noche, conspiraciones, fe, amor, traiciones y, por supuesto, muchísima sangre.

    La novela alterna además dos momentos diferentes de la vida de Gabriel, saltando entre su juventud y los acontecimientos posteriores. Este recurso podría haber resultado confuso, pero me pareció muy bien llevado y consigue que las dos historias vayan completándose hasta encajar.

    Y aunque sobre el papel el planteamiento pueda parecer sencillo —humanos contra vampiros en una guerra por la supervivencia—, el mundo que construye Kristoff tiene mucha más profundidad. La ambientación es rica, oscura y tremendamente visual. Mientras leía, podía imaginar perfectamente los escenarios, las batallas y ese mundo condenado a vivir bajo una noche casi eterna.

    También me gustaron mucho los personajes. Gabriel es un protagonista con una personalidad muy marcada, y la historia consigue que su recorrido, sus derrotas y sus decisiones tengan verdadero peso. Es, además, la primera novela de una saga, y después de terminarla entiendo perfectamente por qué deja esa sensación de querer saber qué ocurre a continuación.

    El Imperio del Vampiro es terror, fantasía oscura y aventura a partes iguales. Una novela enorme, brutal y muy entretenida que demuestra que, aunque llevemos más de un siglo hablando de vampiros, todavía pueden volver a ponerse la capa y resultar tremendamente peligrosos.

    Despedida

    Y hasta aquí mi recorrido por algunas de las mejores novelas de terror que he leído en los últimos años. Espero haberos descubierto alguna novela nueva y, sobre todo, que os hayan entrado ganas de apagar las luces y empezar a leer.

    —¿Podemos hablar?

    —¿Quién ha dicho eso?

    —Nosotros.

    —¿Drácula? ¿Frankenstein?

    —Bueno, técnicamente, yo soy la Criatura de Frankestein —

    —Bien, como queráis. ¿Qué hacéis aquí?

    —Queremos escribir

    —¿Los dos?

    —Sí. Hemos decidido probar suerte con la literatura.

    —¿Y sobre qué queréis escribir?

    —Yo quiero escribir ciencia ficción, es algo que me inculcó mi creador.

    —¿Ciencia ficción?

    —Sí. ¿Podrías recomendarme algunas novelas?

    —Claro. Precisamente hace poco escribí un artículo sobre las mejores novelas de ciencia ficción que he leído últimamente. Aquí te dejo el enlace https://vocesdelibros.com/las-mejores-novelas-de-ciencia-ficcion-actuales-para-viajar-al-futuro/

    —¿De verdad?

    —De verdad. Allí encontrarás unas cuantas que pueden servirte de inspiración.

    —Perfecto. Lo leeré.

    —¿Y tú, Drácula? ¿Sobre qué quieres escribir?

    —Sobre el mayor horror de nuestro tiempo.

    —¿El mayor horror?

    —Las hipotecas.

    —¿Las hipotecas?

    —Y los alquileres.

    —Eso no es terror.

    —Díselo a alguien que lleve diez años intentando comprar un piso.

    — Cierto, tienes razón.

    —Quiero escribir una novela sobre el horror de encontrar vivienda.

    —No tengo ningún artículo sobre eso.

    —Deberías escribirlo.

    —Quizá lo haga. Pero…¿no te basta con tu castillo de Transilvania?

    — Me gustaría algo más moderno.

    —¿Qué buscas?

    —Un ático.

    —¿Dónde?

    —Madrid estaría bien.

    —¿Madrid?

    —O Mallorca.

    —¿Para qué quieres un ático en Mallorca?

    —Para tumbarme por las noches, mirar la luna y coger un poco de color.

    —Drácula, eres un vampiro.

    —Precisamente. Llevo siglos con el mismo tono de piel.

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